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lunes, 1 de abril de 2013

El bloqueo dactilar



     Aquí podrás aprender cómo detener el semen una vez que has ido más allá del punto de no retorno y vas a empezar a eyacular. Siempre que sea posible, es preferible utilizar la gran aspiración y la mente para evitar y detener la eyaculación que utilizar los dedos, porque esto puede resultar un poco extraño.
     Utiliza esta técnica cuando tengas que conservar la energía (como en caso de estar enfermo o realizar un trabajo físico exigente) pero no hayas podido detenerte antes de la eyaculación. Cuando uses esta técnica para bloquear la salida del semen una vez traspasado el punto de No Retorno, perderás la erección.
     El músculo pubococcígeo (pc) era el lugar donde puedes apretar para retrasar la eyaculación. También es el punto donde puedes bloquear el semen para impedir que salga del cuerpo una vez superado el punto de No Retorno.
     Básicamente, el Bloqueo Dactilar consiste en presionar el punto PC (el entrante que está justo delante del ano) con los tres dedos medios de la mano derecha. Si tu mano dominante es !a izquierda, utilízala; necesitarás toda la fuerza de tu mano dominante para practicar esta técnica (asimismo, debes asegu­rarte de tener las uñas cortas y romas para no hacerle daño).
     Debes presionar el punto donde el conducto eyaculatorio y la uretra membranosa se encuentran. Debes tener en cuenta que la concentración y la presión que debes aplicar durante el orgasmo al principio reducirán tu disfrute de las contracciones orgásmicas. Sabiéndolo, podrás mantener la pre­sión hasta el final. No debes preocuparte: con el tiempo esta prácti­ca te resultará más fácil y te distraerá menos.
      Si aplicas la presión en el lugar correcto, no saldrá nada de semen Y si sale semen es que todavía no has encontrado el punto concreto donde ejercer la presión. La próxima vez acerca los dedos un poco más al ano y asegúrate de presionar firmemente en la hendidura.
      Si tienes curiosidad por saber si has hecho el ejercicio correcta­mente puedes orinar en una taza. Si la orina es clara, lo has hecho bien. Si la orina es muy turbia, entonces el semen ha ido a parar a la vejiga, has tenido una eyaculación retrógrada. Si te ocurre esto, la próxima vez (como ya hemos mencionado) intenta situar los dedos un poco más cerca del ano.
      Cuando bloqueas el semen con los dedos, la mayor parte del flui­do vuelve hacia el epidídimo y las vesículas seminales. Los tejidos de estas regiones son muy elásticos y no resultan dañados por esta técni­ca, pero es muy importante que después de realizado el ejercicio te masajees la zona pélvica, hagas flexiones del músculo PC, y lo óptimo sería que pudieras hacer circular tu energía sexual por todo el cuerpo.
      Cuando empieces a usar el Bloqueo Dactilar tal vez sientas presión, e incluso dolor, lo que significa que todavía es más importante que ayudes a tu cuerpo a reabsorber el semen.
    Buena parte de la presión que se suele sentir en la pelvis después de practicar el Bloqueo Dactilar o la Gran Aspiración puede ser ali­viada masajeando varios puntos clave de la zona pélvica. Lo primero y más importante es masajearte el perineo (el lugar entre la base del pene y el ano) y los testículos. Esto aliviará la presión y ayudará a tu cuerpo a reabsorber el semen. También es importante que te masajees el coxis, en concreto la hendidura entre el ano y el cóccix y los ocho orificios del sacro. Esto te ayudará a absorber la energía sexual generada.
     Una vez perdida la erección se derramará una pequeña cantidad de semen, por lo que esta técnica no es aconsejable como método anticonceptivo. Sin embargo, si se combina con otro método anti­conceptivo mejorará su eficacia. Como con esta técnica se pierde parte de la energía, cuanto antes aprendas a realizar la Gran Aspiración, tanto mejor resultará para ti. No obstante, a pesar de que al principio te puedas sentir fatigado, sentirás que la energía vuelve a ti mucho antes que si hubieras eyaculado.

Ejercicio.
1. Cuando sientas que la eyaculación es inevitable, presio­na con los tres dedos centrales (es decir, dejando fuera el pulgar y el meñique) de tu mano dominante en el punto PC, con la tuerza suficiente como para detener el flujo de semen.
2. Debes mantener los dedos ligeramente curvados y el dedo medio debe presionar directamente sobre la uretra. Cuando estás próximo a la eyaculación este conducto se dilata, por lo que te resultará fácil encontrarlo. Los otros dos dedos deben presionar a ambos lados del conducto para mantenerlo en su sitio.
3. Contrae el músculo PC, que rodea la próstata, y tira del perineo hacia arriba. Eleva la energía orgásmica por la columna hasta el cerebro.
4. Mantén los dedos en esa posición antes, durante y después de las contracciones.
5. Cuando el bombeo se haya detenido completamente, retira los dedos.

Fuente: El hombre multiorgásmico, Mantak Chia.

lunes, 25 de marzo de 2013

El control de la eyaculación



     La retención del semen, la no emisión de éste, es una habilidad indispensable para aquellos hombres que quieren seguir el camino espiritual.
     Todo hombre puede obtener salud y longevidad si controla su eyaculación. Si al mismo tiempo presta una cuidadosa atención a la correcta alimentación y al ejercicio, tendrá una vida larga y saludable.
     La dieta, el ejercicio y la disciplina sexual constituyen los tres pilares básicos que sustentan la salud y la longevidad. Tanto en los hombres como en las mujeres, la esencia-semen es el combustible que hace funcionar la sexualidad. No sólo es la fuente de la capacidad física para mantener relaciones se­xuales, sino que también lo es del interés sexual y del afecto emocio­nal hacia el sexo opuesto.
     Sin embargo, puesto que las mujeres no “pierden” al eyacular, el orgasmo no les quita el impulso sexual ni el interés después del “primer acto”. Por lo tanto, las prácticas necesarias para alcanzar la armonía entre las energías masculinas y femeninas deben ser cultivadas principalmente por los hombres.
     La medicina occidental afirma que los hombres reponen naturalmente sus reservas de semen poco después de la eyaculación, y que la capacidad del hombre para producir semen es virtualmente ilimitada. Pero ésta es una generalización sumamente engañosa. Basta comparar la eyaculación con la donación de sangre para advertir la falacia. Tras donar un litro de sangre, la persona se siente débil y fatigada durante uno o dos días, hasta que se repone el volumen de sangre perdido. Los bancos de sangre aconsejan a sus donantes que no den sangre más que unas cuantas veces al año, a fin de evitar la fatiga crónica, la disminución de la resistencia y un excesivo esfuerzo del aparato circu­latorio.
     En realidad, lo mismo se aplica al semen, salvo que la pérdida de semen es aún más difícil de compensar que la de sangre. El cuerpo debe invertir una gran cantidad de esencia y energía para reponer totalmente las reservas de semen y restablecer el correcto equilibrio hormonal tras una eyaculación.
     Cuando la frecuencia eyaculatoria excede a la capacidad del cuerpo para reponer plenamente el semen, el hombre experimenta cansancio crónico, disminución de la resistencia natural, irritabilidad y otros síntomas de deficiencia de esencia y energía. Además, también pierde todo el interés sexual por su pareja, que muy bien puede sentirse con ganas de más acción.
     Es cierto que los adolescentes y los jóvenes de veintipocos años son capaces de reponer el semen más de prisa de lo que pueden gastarlo, pero la idea de que esta capacidad se mantiene indefinidamente a lo largo de la vida adulta es completamente errónea.
    Los hombres que eyaculan a diario una o más veces pueden acabar volviéndose “débiles mentales”, ya que el semen masculino está compuesto en un 20 por ciento de líquido cefalorraquídeo. Así pues, las eyaculaciones frecuentes provocan una pérdida crónica de los líquidos que el cerebro y la médula necesitan para un correcto funciona­miento. La resultante deficiencia de líquido cefalorraquídeo puede dar lugar a trastornos tan corrientes como senilidad prematura, inca­pacidad de concentrarse, depresión crónica, pérdida del apetito se­xual y muchos otros síntomas afines.
     Asimismo, recientes investigaciones médicas han demostrado que toda eyaculación provoca una significativa pérdida de cinc, un oligoelemento escaso pero esencial. En consecuencia, la eyaculación frecuente conlleva una deficiencia crónica de zinc, entre cuyos síntomas figuran pérdida de memoria, confusión mental, paranoia e hipersensibilidad a la luz..

Fuente: www.proyectopv.org